viernes, 27 de enero de 2012
En la locura también se ama 10
El adiós se dice con Lirios
Luego de que Martín la llevo a su casa Laura quedo recostada en su cama, no podía dejar de pensar en sus palabras, en ese beso, en como había extrañado todo este tiempo su presencia. Pero luego recordó el hospital y su manera de actuar al llegar al auto, sabía que le ocultaba algo y sabía que no era bueno ya que si lo fuera no habría motivo de esconderlo, inútilmente trato de quedarse despierta para analizar las diversas posibilidades de lo que le estuviera ocultando Martín pero quedo profundamente dormida, sus padres entraron a su habitación y la vieron con una expresión de paz en su rostro, hacía mucho tiempo que no la veían así y aunque desconocían el motivo de esa tranquilidad decidieron evitar cualquier tipo de cuestionamiento y si ella quería compartir sus cosas, sentimientos, lo haría en algún momento determinado cuando así lo crea conveniente.
A la mañana siguiente Laura fue la primera en despertarse debido a que la noche anterior se había quedado dormida muy temprano, decidió tomar su desayuno y luego iría a caminar por el vecindario.
Ella no era una chica que necesitaba de mucha comida, generalmente saciaba rápido su hambre con pocas cosas y eso era un motivo de discusión con su madre, ella siempre la veía delgada -así era, pero no por algún tipo de desorden alimenticio si no que ya era así su cuerpo- y le exigía comer mas, pocas veces ella aceptaba por el solo hecho de evitar discusiones. Al terminar su desayuno, dejo una nota que decía que había salido a caminar y que volvería para el almuerzo, agarró sus llaves y partió.
Ya en la calle, con la tranquilidad de la mañana supo que era el momento de pensar en como le diría a Ezequiel que no podrían estar mas juntos, ella tenía en claro que el se pondría mal pero peor le hacía a ella saber que estaba de novia y se andaba besando con Martín cuando la oportunidad se daba, ella era una chica correcta, con ciertos principios que hacían que la culpa le carcomiera la cabeza pero no iba a negar que se arrepentía de esos besos. Encontró un banco blanco - un poco despintado por el descuido de las personas y paso del tiempo- estaba ubicado abajo de un árbol, un sauce para ser mas específicos, a ella le encantaban esos árboles, la manera en como sus ramas caían como una larga cabellera y sus hojas que daban la sensación de una caricia al rozarles, le gustaba ese cosquilleo que causaban, los sauces y los lirios de pétalos blanco para ella eran lo mas hermoso.
Sin darse cuenta el tiempo había volado debajo de ese árbol, tanta tranquilidad, tanta paz hicieron que no se diera cuenta de la hora, se levantó y al doblar para ir a su casa vio como Ezequiel la observaba, no sabía cuanto tiempo llevaba ahí así que se acerco para saludarlo, aunque su cara de preocupación le dieron a el un mal presentimiento.
- Hola Eze, no sabía que estabas acá
- El quedó extrañado al ver que no lo había saludado como siempre lo hacía- Hola, estoy desde hace un rato, te estuve mirando
- ¿A sí? ¿y porque no me saludaste?
- Te veías hermosa abajo de ese árbol pensando, estabas tranquila y no quería molestarte pero al mismo tiempo no quería dejar de observarte
- Laura bajo su mirada y evitó derramar una mínima lagrima- Sos muy dulce y muy especial para mi ¿Lo sabes muy bien eso no?
- La mirada de Ezequiel no se desprendió de ella, sabía para donde encaminaba la situación- ¿Por que me decís esto con ese tono de voz y esa mirada tan frágil?
- Porque quería que lo tuvieras en claro, quiero que sepas que siempre fuiste un amigo ejemplar, fuiste una gran persona conmigo, me diste tiempo, me diste espacio y por sobre todas las cosas me diste amor y compañía cuando seguramente mas lo necesitaba y no quiero que pienses que yo no valoro eso, no quiero que tengas una mala imagen mía yo...
- Ezequiel la abrazó con firmeza y amor- Nunca podría tener una mala imagen tuya por que sos una mujer increíble, te conozco desde hace mucho y eso me enamoro de vos, tu manera de ser con las personas, pase lo que pase yo no voy a cambiar mi visión sobre vos, siempre te voy a mirar con los mismo ojos, siempre vas a ser la mujer mas importante en mi vida no importa lo que pase entre nosotros y me vas a tener a tu lado para cuando necesites que alguien te sostenga la mano y te ayude a levantarte, nunca te voy a dejar sola.
- Laura comenzó a llorar, lo abrazó tan fuerte y hundió su cara contra el pecho de él, sabía que el sospechaba lo que estaba sucediendo y se sentía tan culpable - Perdoname Eze, ni siquiera te puedo mirar a la cara de la culpa que siento
- ¿Por que sentís culpa? no me hiciste nada malo
- Martín me besó en dos ocasiones, pero no pude dejar de besarlo yo tampoco, una parte de mi quería dejar de hacerlo pero otra muy grande había extrañado eso y en mi casa comprendí que lo que siento por el y lo que siento por vos son dos cosas distintas, creo que nunca pude apartar esa mirada con la que te veía siendo amigos en cambio con el...
- Nunca pudiste dejar de amarlo, no dentro de todo. Entiendo
El la apartó de su pecho, la sujetó de sus brazos y la miro, sus ojos reflejaban tristeza pero no podía odiarla por lo que había hecho, el siempre supo lo que sentía por Martín y sabía que nunca iba a poder reemplazarlo, ese amor era único, suspiró y lo único que pudo decirle fue
- No te odio ni te gurdo rencor, desde un principio supe que nunca iba a poder reemplazarlo, sabía que jamás sentirías por mi lo que sentiste por el, aparte cuando vi que no me saludaste como lo hacías de costumbre y tu tono de voz... creo que me di cuenta que nuestra relación no duraría mucho
- Perdoname en serio nunca quise lastimar a nadie y mucho menos a vos, yo te quiero muchísimo !
- Laura tranquila, no me debes nada, no te voy a mentir diciendo que no me duele todo esto pero no soy quien para juzgar tus acciones, no llores no me gusta cuando tus ojos tienen lagrimas y mucho menos si es por mi, si lo que queres es volver con Martín, hacelo no te haré ningún reproche.
Ella lo abrazó muy fuerte y el con el mas profundo dolor sonrió, la apartó nuevamente y de atrás de su mochila saco un ramo de Lirios blancos
- Los vi recién en una florería y me acorde de vos, no quiero que sientas culpa de aceptarlo, te conozco y se que sos capas de rechazarlo y me dolería que lo hagas
Laura sonrió y acepto el ramo, Eze secó sus lagrimas, le dio un beso en sus mejillas y se fue.
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