lunes, 4 de julio de 2011

En la locura también se ama 3


Volver a casa
Al día siguiente las enfermeras despertaron a Laura, quien yacía en el suelo desmayada, le preguntaron que había pasado pero fue inútil, ella no recordaba nada. La levantaron y la acostaron en su camilla le sirvieron su desayuno y la dejaron sola, mientras lo tomaba apareció Emy nuevamente Laura no estaba de ánimos para hablar con ella y solo le pidió que se fuera pero, no hizo caso.
- Que quieres ?
- solo saber como estabas
-un poco mareada, confundida ¿que pasó anoche?
- ¿no recuerdas nada ?
- no solo se que tu estabas y me gritabas pero no, no recuerdo que me decías
- nada importante lo de siempre...
- ¿que cosa?
- que lo olvides...
-¿a quien?
Emy quedó mirándola por unos instantes y comprendió que todo había salido tal cual ella lo deseaba.
- no quien, es que
- bueno, ¿que tenía que olvidar ?
- que... no pelees mas con las enfermeras cuando te quieran dar el medicamento que te olvides que estas en un hospital y pienses que estás no se en tu casa
- es imposible que piense eso, todo es tan lúgubre y frío
- bueno yo creo que dentro de muy poco vas a poder salir de acá pero vas a tener que hacer todo lo que yo te diga ¿ esta bien ?
- si, ¿que tengo que hacer ?
- si yo aparezco, vas a ignorarme por completo, yo no te voy a hablar y vos no me hablarás, ni siquiera me vas a mirar
- de acuerdo
- segundo, harás todo lo que las enfermeras te pidan, sin hacer ningún tipo de problema ¿de acuerdo ?
- si lo haré
- muy bien, tus días aquí están contados entonces. Ahora termina tu desayuno y pide salir afuera, mira que lindo día hace
Y así como Emy lo prometió Laura estuvo solamente tres semanas mas para que le dieran el alta, ella pudo regresar a su casa,los doctores le pidieron estrictamente a sus padres que no se mencionaran el nombre de Martín, ese muchacho que le había traído tantas angustias a la joven, los padres accedieron y ella volvió.
Los meses fueron pasando, los días de clase los había retomado, pudo rendir todas las materias sin dificultades y el verano se acercaba. Mientras tanto en Rosario los días parecían siglos para Martín, habían pasado muchos meses desde la última conversación con Laura, estaba preocupado, el sabía el estado de salud que ella tenía, y temía que algo malo le hubiera ocurrido, también sabía que de algún modo debía disculparse con ella ya que había sido tanto el daño que el le ocasiono que pocas noches podía dormir, pasaba cada hora pensando en ella, pensando en todo lo que habían vivido juntos y en lo mucho que la extrañaba y deseaba que estuviera con el. Quería verla y tenerla en sus brazos como siempre soñó pero su inseguridad no lo dejaba en paz, tenía la duda de que si el le hablara o la fuera a buscar ella no quisiera verlo, pasaron muchos días hasta que por fin tomo una decisión, junto plata agarro su auto y fue en busca de ella, no le importaba si no deseaba verlo, el tan solo quería saber que ella estaba bien, quería intentar aunque sea una vez mas tener a la mujer que siempre amo y que amará toda su vida

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